OLIMPIADAS MATEMÁTICAS

¿De qué se trata?

 

Estas competiciones son concursos entre jóvenes estudiantes, cuyo objetivo primordial es estimular el estudio de las Matemáticas y el desarrollo de jóvenes talentos en esta Ciencia.

La Olimpiada Matemática Española se desarrolla en dos fases:

 

1.- Fase Local o Fase de Distrito: Suele celebrarse al final del primer trimestre en cada Comunidad Autónoma o Distrito Universitario; consta de dos pruebas escritas en las que han de resolverse un total de seis problemas. Los participantes son estudiantes de secundaria que se presentan voluntariamente sin ningún requisito previo.

 

2.- Fase Nacional o Concurso Final: Suele celebrase a finales de marzo. Consta de dos pruebas escritas de tres horas y media de duración cada una, en el transcurso de las cuales, los participantes deben enfrentarse a un total de seis problemas propuestos por un tribunal. Desde 1994 la sede de esta fase es itinerante, habiéndose celebrado hasta ahora en distintas ciudades españolas, la última en Alcalá de Henares, en la que fue su LIII edición.

 

Los seis mejores clasificados en esta fase constituyen el equipo español en la Olimpiada Internacional de Matemáticas. Cuatro de ellos participan posteriormente en la Olimpiada Iberoamericana de Matemáticas.

 

La Olimpiada Internacional de Matemáticas tendrá lugar el próximo mes de julio 2018 en la ciudad de Cluj-Napoca (Rumanía). La Olimpiada Iberoamericana de Matemáticas se celebrará en septiembre en la Rábida, Huelva, en septiembre de 2018.

 

Los problemas de todas las fases no requieren conocimientos especiales de Matemáticas, por el contrario, se intenta que para resolverlos el alumno deba utilizar capacidad de raciocinio, habilidad para enfrentarse a situaciones nuevas y una cierta dosis de lo que tradicionalmente se conoce por idea feliz.

 

 

Su metodología

 

En la práctica, las Olimpiadas son algo más que un concurso. Por una parte sirven para promocionar las Matemáticas y dotarlas de un contenido lúdico que lamentablemente han perdido casi por completo por muy diversas razones, por ejemplo, la confusión entre ejercicios y problemas, con la consiguiente desaparición de éstos.

 

El error, cada vez más común, consistente en suponer que la enseñanza debe estar dirigida sólo al alumno medio y que lleva a no plantear cuestiones que no puedan ser resueltas por la mayoría de los alumnos, o la formalización exagerada que aproxima cada vez más la enseñanza media a la mala enseñanza universitaria. Estas circunstancias hacen cada vez más fuerte la sensación de Matemáticas-barrera, anulando su capacidad formativa al crear en los alumnos una sensación de impotencia. Por otra parte, las Olimpiadas Matemáticas contribuyen a la captación, para dedicarse profesionalmente a la Matemática, de algunos de nuestros talentos más brillantes. Es un hecho indiscutible que la Matemática española ha pasado de la nada a un lugar relevante en el concierto mundial, y es fácilmente comprobable que la casi totalidad de nuestros matemáticos más conocidos provienen de las Olimpiadas.

 

Por último, no se puede olvidar que las Olimpiadas son también un elemento de importancia en la mejora de nuestro sistema educativo por cuanto suponen, en los muchos profesores que de modo completamente altruista vienen preparando a los alumnos, una necesidad de actualización permanente de conocimientos, una búsqueda de problemas nuevos y de métodos de adaptación a los planes vigentes de nuevos y más atractivos contenidos. El hecho de que el Ministerio de Educación haya establecido un procedimiento para incentivar la tarea de estos profesores, así como la mayor libertad de curricula consecuencia de las nuevas legislaciones, incrementará aún más el rendimiento de las Olimpiadas en esta faceta.

 

 

Un breve repaso por la historia…

 

Las primeras competiciones matemáticas nacionales fueron los concursos Eötvös de Hungría, que se iniciaron en 1894, precisamente durante la efervescencia de fin de siglo, consecuencia de la cual fue también el proceso iniciado por el Barón de Coubertin que desembocó en las Olimpiadas de la época moderna (Atenas 1896). A principios de nuestro siglo este tipo de competiciones se extendió por todo el centro y el este de Europa. La forma actual hunde sus raíces en las competiciones W. L. Putnam, organizadas en Estados Unidos y Canadá. La primera Olimpiada Internacional de Matemáticas se celebró en Rumanía en el año 1958.